Una familia acudió a consulta preocupada por su hijo de 13 años. El menor presentaba un descenso en el rendimiento académico, frecuentes rabietas en casa y algunas conductas agresivas y regresivas que no correspondían a su etapa evolutiva.
El abordaje se realizó de forma paralela con el menor y sus progenitores. Con los padres se trabajaron pautas de crianza, estilos educativos, establecimiento de límites desde el afecto y estrategias para favorecer cambios conductuales. Con el adolescente se exploraron los factores que podían estar detrás de sus dificultades,abordando aspectos como la regulación emocional, experiencias traumáticas o situaciones estresantes que estuvieran influyendo en su comportamiento.
A medida que avanzó el proceso, la familia fue adquiriendo una mejor comprensión de lo que estaba ocurriendo. La mejora en la comunicación, la coherencia educativa y el compromiso de todas las partes contribuyeron a reducir los conflictos, mejorar la convivencia familiar y favorecer un desarrollo más adaptativo del menor.Si en casa estáis atravesando una situación similar y sentís que no sabéis cómo ayudar a vuestro hijo o hija, en Espacio Seguro: Centro de Psicología podemos acompañaros para comprender el origen de las dificultades y encontrar herramientas que mejoren el bienestar de toda la familia.
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