Una familia acudió a consulta preocupada porque su hijo de 15 años pasaba la mayor parte del día conectado a videojuegos en línea. Había dejado de quedar con amigos, su rendimiento escolar había caído y cualquier intento de limitar el uso delas pantallas acababa en conflictos intensos en casa.
Los padres dudaban si estaban exagerando o si realmente había un problema.
En terapia exploramos qué estaba cubriendo el mundo virtual para este chico:encontramos que los videojuegos le proporcionaban lo que no encontraba fuera,reconocimiento, pertenencia y control sobre su entorno. Trabajamos con él en identificar esas necesidades y buscar formas de satisfacerlas también en su vida real. Paralelamente, orientamos a los padres para establecer límites sin que la relación familiar se convirtiera en una batalla constante.
El chico fue recuperando interés por otras actividades y la dinámica familiar mejoró notablemente.
Cuando las pantallas empiezan a sustituir la vida real, algo más está pasando. En Espacio Seguro: Centro de Psicología podemos ayudarte a entender qué necesita tu hijo y cómo acompañarle.



